Todos los años en Chile, la comunidad católica, se centra en torno a la figura de la Virgen María entre el 8 de noviembre y el 8 de diciembre. Distintas son las demostraciones que van dirigidas a la madre de Jesús: flores, velas, rezos y cantos.

 

Esta celebración tiene su origen durante la Edad Media (s.V hasta s. XV), en donde en el mes de mayo se celebraba el inicio de la primavera, momento en el que las plantas comienzan a florecer.

A nuestro país llega en 1850, y para evitar el frío estacional, se modifica la celebración y se establece entre los meses de noviembre y diciembre. En este festejo se recuerda que Dios tiene una madre en la cual se encarnó y que es reconocida por la Iglesia como una maternidad divina.

Durante esta celebración invitamos a nuestra comunidad pasionista a reconocer cómo Dios, a través de una mujer sencilla y humilde, permite la salvación. Cada uno de estos días estuvo motivado por funcionarios y estudiantes quienes nos ayudaban en la reflexión y formación de nuestra comunidad Mariana.