Los niños, niñas y adolescentes son la base, el presente y el futuro de nuestro país. Y como Estado, tenemos la responsabilidad insustituible de atender prioritariamente a los niños y sus familias, especialmente a los que han sido vulnerados en sus derechos. La violencia y maltrato contra niños, niñas y adolescentes es una de las principales materias de preocupación del Estado, los organismos internacionales y la sociedad civil en su conjunto y como una obligación ética e ineludible con esta generación, como Estado debemos protegerlos. Bajo esta premisa, nos hemos propuesto y exigido caminar hacia el desarrollo de una sociedad inclusiva promoviendo cambios conductuales en todos los chilenos que posibiliten la construcción de una cultura que proteja, reconozca y legitime la condición de sujetos de derechos de niños, niñas y adolescentes.

Los primeros cuidadores y responsables de los niños son sus padres y familia. Por ello, resulta fundamental apoyarlos, empoderarlos y concientizarlos respecto de su responsabilidad en el cuidado de sus hijos, entregándoles las herramientas necesarias para que puedan ejercer una crianza positiva y respetuosa, y ayudándolos cuando tengan dificultades y trabajando con los niños, sus familias y comunidad, cuando se detecte una situación de vulnerabilidad.

La promoción de una agenda contra el abuso sexual infantil y el acompañamiento a las víctimas y sus familias, son parte de este importante compromiso adquirido por el gobierno del presidente Sebastián Piñera. El abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes es una violación a los derechos humanos y a pesar de que constituye un problema creciente en el mundo, la mayoría de los casos no son detectados ni denunciados. El Abuso Sexual Infantil daña la supervivencia, la dignidad, la integridad, la salud y el desarrollo del niño o niña, y conlleva efectos de corto y largo plazo, los cuales, sin perjuicio de la capacidad resiliente del individuo para enfrentarlos y sobreponerse, pueden dejar huellas difíciles de borrar.

Las víctimas de abuso sexual, independiente de su estrato socioeconómico y nivel educacional, con frecuencia callan: por miedo, culpa, impotencia, vergüenza. Suelen experimentar un trauma característico de este tipo de abusos: se sienten cómplices, impotentes, humillados y estigmatizados.

La mayoría de los abusos son realizados por algún familiar o persona cercana, provocando que sean más traumáticos y menos denunciables. Este hecho hace que la problemática sea compleja de abordar para el niño o niña, su familia y la sociedad. En este escenario, padres, madres y cuidadores necesitan contar con herramientas efectivas para enfrentar y, sobre todo, para prevenir el abuso sexual infantil.

El gobierno de Chile lanzó la campaña #ElPeorAbuso con el objeto de visibilizar el abuso sexual infantil a nivel nacional y concientizar sus consecuencias en el desarrollo integral de los niños/as. Cada abuso es terrible en sí mismo. Nos afectan de manera física, emocional y psicológica, dejándonos cicatrices que son difíciles de borrar. El abuso sexual infantil es el único abuso que afecta en esos tres niveles al mismo tiempo, causando un daño mucho más profundo y todavía, más irreparable. Es una suma de todos esos daños que generan los otros abusos, y una suma de todas las consecuencias que dejan los otros abusos.

Muchos adultos, padres y madres, prefieren no hablar de abuso sexual a sus hijos o hijas, ya sea porque no saben cómo hacerlo, por miedo o vergüenza. Si bien no es fácil hacerlo, es bueno y necesario hablar del tema. El silencio, el secreto, la falta de información, los prejuicios o la vergüenza, muchas veces trabajan a favor del abusador, en lugar que de la protección de la víctima.

El cuidado y la protección de los niños y niñas corresponde a los adultos. Son ellos los llamados a ser garantes de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Por eso, es importante destacar que no es correcto transferir la responsabilidad del cuidado y protección a los mismos niños, niñas o adolescentes.

La prevención y alerta temprana son clave, es importante contar con redes de apoyo, información y ayuda que facilite los tres conceptos de acción de la campaña, Detectar, Denunciar, Detener.

Fono Denuncia Seguro, anónimo;  600 400 0101
Web: El Peor Abuso

Los establecimientos de educación han ido incorporando a sus reglamentos y protocolos, estrategias de prevención en esta materia. La campaña #ElPeorAbusoquiere a sumarse a sus esfuerzos.

La  forma más ágil, efectiva y masiva de difundirla es a través de los colegios, y ustedes, directoras y directores son nuestros intermediarios por excelencia.

Juntos podremos crear conciencia sobre el abuso sexual y prevenirlo

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